Trasplante de arboles y arbustos

Traslado de plantas a raíz desnuda o con cepellón

 



En este video podemos ver una serie de consejos prácticos de jardinería. El trasplante de arbustos de gran tamaño se pueden dividir en dos áreas. Por un lado criterios culturales y estéticos y por otro lado las condiciones técnicas y fisiológicas.
Dentro de los criterios culturales se debe considerar la especie a trasplantar, ya sea por su valor ornamental o cultural; considerar la tasa de crecimiento, el factor tiempo posee gran valor para los árboles y arbustos. Por ejemplo una planta de crecimiento lento se la considera para trasplante ya que su reposición con un ejemplar nuevo tardará muchos años en llegar a su tamaño; considerar la forma, ya que muchas veces crecen árboles cerca de construcciones altas o en cercanía con otros árboles o en zonas ventosas y por ende su arquitectura de ramas puede estar mal formada, desequilibrada. Por último, y no menos importante, debe considerarse el factor económico, en general los costos de las labores de trasplante son altos, por lo tanto hay que evaluar el costo-beneficio del trasplante respecto de una simple extracción y consecuente plantación de un ejemplar joven.
. Dentro de las condiciones técnico-fisiológicas se debe considerar las características del sitio destinado, esto implica evaluar los aspectos ambientales, topográficos, edáficos y del entorno para determinar si es un lugar propicio para esa o esas especies a trasplantar; estimar el desarrollo radical. Esto es muy importante ya que por cuestiones de tamaño y peso no se puede extraer la totalidad de las raíces de un árbol con la totalidad del volumen edáfico explorado. Por lo tanto se deben cortar raíces y disminuir considerablemente el volumen de tierra. Por consiguiente, se debe estimar el desarrollo radical de las especies para optimizar la extracción del volumen del pan de tierra con la mayor cantidad de raíces posibles. La distribución, arquitectura y densidad de las raíces depende de varios factores como genéticos (depende de cada especie), climáticos como precipitaciones, temperatura y vientos, calidad de suelo (textura, disponibilidad de nutrientes y agua), topografía, presencia de impedancias y de napas freáticas y por último el manejo del árbol (si fue plantado de semilla o si sufrió cortes de raíces anteriormente o si fue plantado con varios años de envasado de vivero en el mismo recipiente haciendo enroscar y estrangular las raíces).

la decisión de trasplantar un árbol maduro debe estar suficientemente justificada ya que esa intervención no es gratuita para el ejemplar: al despojarlo de una gran parte del sistema radical se generan cambios hormonales y desequilibrios en la relación agua-árbol que afectan su crecimiento y desarrollo, así como también, disminución en el anclaje y susceptibilidad a plagas y enfermedades.

 
 

Implantación

 

La implantación consiste en la colocación del ejemplar en el lugar elegido (este sitio debió haber sido analizado anteriormente desde la calidad de suelo, la topografía, el entorno, etc.) Para ello previamente debe haberse realizado el hoyo de plantación, el cual debe ser al menos 3 veces el volumen del terrón. Para dimensionarlo, si se extrae un pan de 3 m de diámetro con una profundidad de 0.93 m. de modo cilíndrico, el pan posee 6,57 m3. Entonces se deberá realizar un hoyo de 5 m de diámetro y 1.12 m de profundidad que son 22 m3. Se prioriza siempre el ancho por sobre la profundidad en la realización del hoyo ya que las raíces profundas crecerán menos respecto de las laterales. La profundidad de plantación del ejemplar debe realizarse a nivel del cuello. Si se planta más profundo, se ocasiona podredumbre del fuste, por la humedad del suelo. Si por el contrario, queda más superficial, las raíces superiores, pueden deshidratarse por no tener contacto con la humedad del suelo y quedar expuestas. Todas estas situaciones ocasionan la muerte de las raíces y consecuente menor anclaje y absorción de agua y nutrientes.